LA MATA HARI DE FIDEL

AYER CONVERSAMOS SOBRE  MARITA LORENZ Y SU ENCONTRONAZO CON LA BELLÍSIMA AVA GARDNER. HOY LES TRAIGO LA HISTORIA DE ESTA MUJER ENAMORADA DE FIDEL CASTRO Y QUE NO PUDO ASESINARLO POR AMOR…. ¡QUÉ LÁSTIMA!

Por Eduardo Berti

La azarosa vida de Marita Lorenz bastaría para llenar varias películas de Hollywood. Pasó la infancia en un campo de concentración. A los 7 años, recién finalizada la guerra, fue violada por un soldado norteamericano. A los 19 años fue la amante de Fidel Castro. A los 22 tuvo una hija con el ex dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez. Un año después compartió una misión con Lee Harvey Oswald, presunto asesino de John F. Kennedy.

De todos esos episodios, el director de cine Wilfried Huismann prefirió centrarse mayormente en el romance con Castro para realizar un documental titulado Dear Fidel, basado a su vez en el libro autobiográfico Lieber Fidel – Mein Leben, meine Liebe, mein Verrat (Querido Fidel – Mi vida, mi amor, mi traición) que Lorenz publicase en 1993.

Huismann había estrenado ya numerosos documentales (sobre los fotógrafos holandeses durante la resistencia en la ocupación nazi, sobre el crimen de los atletas israelíes en los juegos olímpicos de Munich 72 , sobre Anwar el Sadat, sobre la oposición en Cuba) cuando, impactado por el libro, decidió viajar a Nueva York para entrevistarse con Marita Lorenz. Sentía, a un tiempo, entusiasmo y resquemor. “¿Qué diría un productor de cine si uno le enviase un guión con la historia de Marita? Casi seguro que lo descartaría por demasiado inverosímil. Yo mismo sospechaba acerca de la autenticidad de los hechos”. Corría noviembre de 1998. La “Mata Hari de Castro”, como llegó a apodarla la prensa norteamericana, recibió a Huismann en su humilde departamento, donde sigue viviendo en el presente, a los 62 años.

“El lugar era miserable, lleno de muebles vetustos”, recuerda Huismann. “Marita no tenía dinero. Comía únicamente unos donuts que le daban en el deli de al lado. Y sobre la mesa había puesto, enmarcada en oro, una foto de Fidel Castro, el hombre del que aún está enamorada y cuya vida ella salvó hace cuarenta años”.

La entrevista duró seis horas. No bien supo que Huismann era, igual que ella, de Bremen, Marita se abrió y le contó toda su historria. “Fidel destrozó mi vida pero fue maravilloso”, le dijo. El cineasta, aunque salió “completamente exhausto”, comprendió en seguida que “era tarde para no hacer un film sobre Marita”. La pre-producción llevó casi dos años y Huismann ya se predisponía para “un rodaje turbulento” cuando su camarógrafo Reini Gossmann le dijo: “El film sólo va a funcionar si amamos a la protagonista”. La decisión también  incluyó, por supuesto, el precio de creerle absolutamente todo.

Cubanito barbudo

Hija del capitán Henrich F. Lorenz y de la actriz norteamericana Alice June Lofland, Marita Lorenz nació en Alemania en 1939. Luego de haber sobrevivido a la guerra y al campo de concentración de Bergen-Belsen, y poco después de haber sido violada por un soldado norteamericano, fue llevada por su madre, junto con sus demás hermanos, a los Estados Unidos.

Antes del exilio, el verdadero hogar de Marita había sido el barco de su padre. Ella deseaba ser marinera. Su padre había sido el capitán del vapor de pasajeros más veloz del mundo, el Bremen IV, y gozaba de gran reputación en la marina, al menos hasta que dos incidentes, ocurridos respectivamente en 1938 y 1941, vinieron a manchar su prontuario.

Todo era culpa del clima de paranoia que rodeaba la asención de Hitler. En el primer incidente, el de 1938, Heinrich Lorenz fue arrestado en Nueva York y acusado de espionaje porque unos cuantos agentes de inteligencia alemanes disfrazados de turistas habían descendido, así parece, del buque que él comandaba.

En 1941 fue al revés: el Bremen había sido convertido en un barco para transportar soldados y estaba a punto de atacar Inglaterra, cuando naufragó víctima de una ofensiva aliada cerca de la costa de Bremenhave. La Gestapo interrogó al Comodoro Lonrenz durante tres días. Se sospechaba de él porque su esposa era norteamericana. Aunque nada pudo probarse en su contra, Lorenz volvió a la guerra despojado del cargo, rebajado a teniente comandante.

Meses más tarde se supo la verdad: Lorenz había, en efecto, llevado a cabo tareas de contra-espionaje, lo mismo que su esposa. En 1944, ella y su hija Marita fueron enviadas a Bergen-Belsen. Ambas sobrevivieron y tras la caída del regimen nazi, Alice June trabajó como asistente del responsable militar de Bremenhaven y más adelante hasta colaboró con la CIA.

Acabada la guerra, mientras Alice June se instalaba en los Estados Unidos, Heinrich Lorenz volvió a capitanear barcos de pasajeros. Primero el Berlin, hasta 1959. Después el Bremen V.

Su hija Marita no perdía oportunidad de embarcarse. Y fue a bordo del Berlín cuando en 1959 a la edad de 19 años, conoció a Fidel Castro. La revolución cubana acababa de vencer. El barco alemán amarró en el puerto de La Habana y Fidel en persona subió a saludar a la tripulación. Allí mismo, al lado del capitán, estaba Marita. “Fue una flechazo a primera vista”, recuerda ella. Lo mismo opinó, entrevistado por Huismann, Jesús Yáñez Pelletier, por aquel entonces escolta de Castro.

Pese a las advertencias del capitán Lorenz, Marita bajó a tierra decidida a quedarse junto a Fidel. “Serás la reina de Cuba”, cuenta Marita que le prometió Castro. El le decía “mi alemanita”, ella lo llamaba “mi cubanito barbudo”. El romance duró ocho meses, de febrero a octubre de 1959. “Fidel era muy afectuoso”, rememora Marita. “Yo me sentía joven y hermosa a su lado. Nos entendíamos muy bien”.

El 20 de mayo de 1959, desde su suite 1222 en el hotel Havana Riviera, Marita le escribió a su madre: “Estoy bien, tengo todo y soy feliz”. Le contó asimismo que “esta mañana Fidel está en Sierra Maestra”, que “va a regresar en algún momento de la noche” y que, al despertar, halló la habitación llena de flores.

Aunque casado en 1948 con Mirta Díaz Balart, una joven estudiante de filosofía, madre de su hijo Fidelito, Castro llevaba ya cinco años divorciado y mantenía por entonces innumerables relaciones: las más notables con la socialista Natty Revuelta (madre de su hija Alina) y con una compañera de armas llamada Celia Sánchez. “Un día”, recuerda Lorenz. “me encontré cara a cara en el ascensor del hotel con Ava Gardner, pese a que Fidel nos alojaba en diferentes establecimientos para evitar que se armasen problemas. Estaba borracha y me dio una cachetada”.

Marita Lorenz iba en camino de ser otra de las tantas amantes de Castro cuando se produjo un embarazo fuera de los planes. El 18 de septiembre de 1959, embarazada de cinco meses, fue “secuestrada del hotel” y transportada “a la fuerza y drogada” para que un tal doctor Ferrer induciese un aborto. Marita se resiste aún hoy a pensar que haya sido el propio Castro quien tomó la decisión. Más bien prefiere explicarse que fue obra de la CIA. O que el entorno del gobierno cubano quiso impedir el nacimiento de otro hijo de Fidel. Como sea, el romance finalizó junto con el aborto y Marita volvió de inmediato a Nueva York, a casa de su madre.

El regreso no fue nada sencillo, tal como lo testimonia una carta escrita por Alice Lorenz, el 1° de  enero de 1960, al “Premier Ministro Dr. Fidel Castro Rus” (sic). En la carta, Alice acusa a Castro de haber seducido a su hija menor “bajo falsas promesas” y de haberla dejado en “un grave estado físico y mental”, ya que “está atravesando ahora tratamientos médicos y psicológicos”.

La venganza

Un informe secreto del FBI, que data del 21 de mayo de 1960 , confirma que “Miss Lorenz fue considerada como una de las novias de Fidel Castro” y que quedó embarazada de él. Antes de que viese la luz pública en 1988, el informe circuló en un ámbito estrecho y llamó la atención entre la cúpula de la CIA.

La agencia de inteligencia norteamericana no tardó en tomar contacto con Marita. El encargado de reclutarla fue un tal Frank Sturgis, a quien el mismísimo Fidel llegó a tildar como “el mejor y más peligroso agente de toda la historia de la CIA”.  Emperrado en matar a Fidel, Sturgis era el mandamás en un centro que funcionaba en Miami bajo un nombre clave: JM/WAVE. Había allí unos cuatrocientos empleados, unos 3 mil agentes y unos 5 mil mercenarios. Marita Lorenz era la única mujer ente los mercenarios. Su instructor personal fue Gerry Patrick Hemming, comandante de la Anticommunist Penetration Brigade. Marita dice que le “lavaron el cerebro”, que “hicieron de mí un robot”. A sabiendas de que había escapado con vida de un campo de concentración, le repetían sin parar que “quien sobrevivió a Bergen-Belsen puede trabajar para la CIA”.

En su film, Huismann admite como cierta la versión de Lorenz de que intentó envenenar a Castro por encargo de la CIA, en uno de los muchos frustrados atentados de la agencia de inteligencia estadounidense contra el presidente cubano. Otras fuentes indican que la orden fue “dictada por la mafia estadounidense”, que no perdonaba a Fidel el hecho de haber clausurado los casinos que el dictador Fulgencio Batista les había permitido levantar y administrar a voluntad en la isla.

Ciertos documentos del FBI recogen declaraciones de Sam Giancana, uno de los jefes de la mafia, vanagloriándose de tener a “una chica” pronta a envenenar a Castro. Sucesor de Al Capone, Giancana calculaba por aquel tiempo que la expropiación de los casinos equivalía, para la mafia, a perder 100 millones de dólares anuales.

Puede que la “chica” a la que aludía Giancana fuese Lorenz. Lo concreto es que el operativo –haya sido timoneado por la CIA, por la mafia o por ambos grupos en conjunto– terminó en apasionado fracaso: Marita y Fidel se dieron cita en la suite que éste último tenía en el Hotel Habana Libre; Castro le dijo: “Sé que vienes a matarme”; ella no supo si hablaba en broma o en serio, pero espontáneamente resolvió arrojar por el bidet las cápsulas de veneno que le habían dado como en una película de James Bond. “El amor fue más fuerte”, escribió en su autobiografía. “Hice el amor con él y le entregué los 6 mil dólares que me había dado la CIA para la misión. Ellos (los norteamericanos) no me lo perdonaron jamás”. Se cuenta también que Castro le habría dicho, en tono de reproche: “Nadie puede matarme”.

“¡En lugar de envenenar a Fidel, se acostó con él!”, exclama su entrenador, Gerry, en el film de Huismann. “Ya no podíamos confiar en ella”.

Ultimo encuentro

“Entrar a la CIA es fácil. Pero hay una sola formar de salir: dentro de un ataúd”, dice Marita Lorenz. Esto explica por qué, pese a haberse convertido en una espía poco confiable, sobre todo en lo vinculado a Cuba, la CIA siguió encomendándole tareas. Una vez debió trepar a una avioneta para arrojar panfletos anticastristas en La Habana. “¡Fuego a Fidel!”, rezaban. Antes de haberlos lanzado, ella garabateó al pie de cada uno: “Fidel, te amo”.

Obligada por la CIA, pero también por despecho hacia Castro, Marita trabó relación con el ex dictador de Venezuela, el general Marcos Pérez Jiménez, uno de los principales financistas de la campaña contra Cuba. Marita le sacó 400 mil dólares, tomó vino alemán y vivió una noche de sexo con él. “Los dictadores hacen muy bien el amor”, cree ella. Del encuentro nació Mónica Mercedes; “una hija de la Guerra Fría”, como la llama Huismann. En el film, Mónica asegura que habría preferido unos padres más normales. En cambio, debió contentarse con una infancia en la que aprendió, antes que nada, “a cargar pistolas y hacer bombas Molotov”.

Marita volvió a ver a Fidel Castro, el “amor de mi vida”, en1981. “Entonces le confesé mi relación con Pérez Jiménez y él se enfadó. ‘¿ Cómo pudiste ir con ese monito de mierda después de haber estado conmigo?’, me preguntó. Pero en el fondo los dictadores se parece mucho, son todos muy egocéntricos”.

En 1963 Marita Lorenz viajó a Dallas, junto con varios agentes de la CIA, justo unos días antes del asesinato del presidente John F. Kennedy. En el grupo estaba Lee Harvey Oswald y ella asegura haber oído expresiones de odio contra Kennedy. Resultado: Marita terminó siendo, a mediados de los setenta, uno de los testigos que convocó el Investigation Committee puesto a pesquisar el asesinato. Consecuencia: perdió ahí mismo un trabajo que cumplía por entonces para el FBI y sobrevivió a “más de un atentado”, lo mismo que su hija Mónica y su segundo hijo, Mark, nacido en 1969 de su casamiento con Mark Yurasits, agente del FBI.

Su hijo Mark, estudiante avanzado de geología, es quien hoy se ocupa de Marita, “una persona capaz de sorprenderte todos los días” . Entrevistado por Huismann, Mark cuenta que desde temprana edad colaboró con su madre en tareas de espionaje. “Fui el agente más joven que hubo en la historia del FBI”, dice no sin orgullo. Su misión solía ser la de revolver los tachos de basura de las embajadas de China y la Unión Soviética, en busca de rastros de documentos secretos. Para hacerlo, él y su madre se disfrazaban de personal de limpieza.

Los años siguientes al episodio Kennedy fueron los más tranquilos en la vida de Marita Lorenz. A mediados de los ochenta volvió a trabajar para la CIA, esta vez orientando a los refugiados cubanos que llegaban en busca de asilo a los Estados Unidos. En la actualidad, Lorenz habita en un barrio pobre de Nueva York. Su salud es inestable. Su hija Mónica evita todo contacto con ella.

Los dos mayores deseos de Marita Lorenz son, por ahora, quiméricos. El primero consiste en volver a vivir en Alemania, más precisamente en Bremen. El segundo es rencontrarse “por un día” con Fidel Castro, a quien no ve desde hace dos décadas. Su último intento acabó en fracaso. Viajó a Cuba. Se entrevistó en secreto con Jesús Yanez Pelletier, el guardiacárcel del “Presidio Modelo” que en los años cincuenta salvara la vida de Fidel al advirtirle que una comida estaba deliberadamente envenenada. Fue acto seguido hasta el despacho del presidente cubano. Allí, una secretaria la trató “muy amablemente”, hasta dijo saber quién era ella, pero explicó que Castro estaba sumamente ocupado.

“Tuve la sensación de que Fidel estaba espiando detrás de un grueso cortinón”, afirma Marita, quien aún sueña con una última reconcilación. “Quiero verlo, charlar y poner punto final a este asunto con él”, sostiene.  “Después de todo le salvé la vida cuando la CIA quería matarlo”.

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1 Comentario

  1. Que clase de HP !!!!


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    Los Bacardí figuran entre los anticastristas más acérrimos: llegaron incluso a planear atentados. Durante un siglo Bacardí contribuyó de forma decisiva al desarrollo de Cuba: apoyó la lucha por la independencia, financió todo tipo de acciones culturales y contribuyó a su prestigio internacional. Todo se interrumpió cuando Fidel Castro confiscó la empresa a la venerable familia. Desde entonces, los Bacardí figuran entre los anticastristas más acérrimos: llegaron incluso a planear atentados. El 4 de febrero de 1862, Facundo Bacardí Massó, un catalán de Sitges emigrado veinte años antes a Cuba, fundaba la marca de ron que lleva su nombre. No se trataba de una marca más: gracias a la clarividencia de Facundo -plasmada en oportunas alianzas empresariales y en la apuesta por la tecnología-, Bacardí no tardó en tomar ventaja sobre sus principales competidores en lo que a calidad del producto se refiere. Sin embargo -y pese a que los primeros años fueron difíciles en lo económico-, Bacardí completó su acierto inicial cuando decidió unir su destino al de Cuba y convertirse en un embajador de facto de la isla. Pero no solo a efectos publicitarios: el compromiso de la familia Bacardí también significaba compartir la suerte y las aspiraciones de los cubanos. Emilio Bacardí Moreau, hijo mayor de Facundo, era el elegido para personificar el compromiso. Disponía de las bazas necesarias Empezando por las intelectuales. Nacido en Santiago de Cuba en 1844, sus padres decidieron enviarle a Barcelona, donde pasaría la última parte de su infancia y la primera de su juventud. Emilio no desaprovechó su estancia en la Ciudad Condal: arropado por un pariente que estimuló su intelecto, leyó a los autores más avanzados de su época, como Victor Hugo. De vuelta a Cuba, poco tardó en sacar provecho de esta formación liberal y pronto se dio cuenta de que cada vez un mayor número de cubanos se distanciaba de España. Pero todavía quedaban algunos años para que Emilio abogase abiertamente por la independencia total. Por entonces -mediados de la década de 1860- achacaba los males de Cuba a la Administración colonial y no a España. Esclavitud Esta postura era sincera, pero también se explicaba porque la metrópoli era uno de los principales clientes del ron que producía su familia. No obstante, ese dinero que llegaba desde España no sería un obstáculo para avanzar en el independentismo, según se intensificaba la represión en la isla. Tras primera guerra por la independencia -entre 1868 y 1878-, vinieron quince años de tregua que Emilio aprovechó para consolidar su doctrina en pro de la independencia y también de la igualdad racial: escribió una novela, Vía crucis, que era todo un alegato contra la esclavitud. Mientras tanto, la marca Bacardí iba diversificando sus ventas -principalmente en Estados Unidos-, lo que la ayudaba a ser cada vez más autónoma. Así las cosas, no se podía llegar en mejores condiciones a la segunda -y definitiva- guerra por la independencia, la que transcurrió entre 1895 y 1898. En ese conflicto, los Bacardí no se quedaron de brazos cruzados: mientras Emilio -que ya había superado la cincuentena- realizaba eficaces labores de retaguardia, su hijo Emilito se lucía en el frente. En principio a los Bacardí la jugada les salió redonda, pues su causa triunfó y su compañía no perdió dinero en la contienda. Con lo que no contaban era con la ocupación norteamericana de Cuba: apostaban por un país totalmente independiente. Aun así, Emilio -su prestigio le había convertido en un notable de Santiago- optó por el pragmatismo y decidió colaborar con las nuevas autoridades porque asociaba a Estados Unidos con la modernidad que tanto ansiaba como liberal que era; aunque sin renunciar a sus objetivos últimos. Los norteamericanos, sabedores de su buena voluntad, le nombraron alcalde de Santiago de Cuba. Durante sus años de mandato, Emilio cambió el rostro de la ciudad. De la política municipal Emilio pasó a la nacional y consiguió, a principios del siglo XX, un escaño de senador. No ocupó cargos de relevancia, pero mostró pública y abiertamente su preocupación acerca de la incapacidad de Cuba para construir una democracia estable y sólida. Si pudo dedicarse casi a tiempo completo, es porque dejó el negocio en buenas manos: sus hermanos y sobrinos y, sobre todo, su cuñado Enrique Schueg. Su buen hacer fue crucial para que en 1925, Bacardí fuese ya la primera empresa industrial de Cuba. Sin embargo, también se benefició de una oportunidad excepcional que las circunstancias le brindaron: la implantación de la ley seca en Estados Unidos. Tiempo faltó a decenas de miles de norteamericanos para desembarcar en La Habana y atiborrarse de ron Bacardí. Por si acaso, Schueg y sus equipos instalaron puntos de distribución en Canadá y en Méjico. Avión de caza Desgraciadamente, el éxito comercial tuvo como corolario el acoso político; en los años treinta Cuba había inaugurado la era de los presidentes sin escrúpulos. El primero de ellos fue Gerardo Machado, que ordenó una serie de controles fiscales arbitrarios en Bacardí. Schueg se defendió; el Gobierno terminó por darle la razón no sin antes advertirle que si seguía protestando, podía ser acusado de conspiración. A Machado le sucedieron unos mandatarios incompetentes que tampoco facilitaron la vida a la Bacardí. Pero las embestidas de estos contra la famosa compañía poco tuvieron que ver con las que emprendió Fulgencio Batista, que ocupó la presidencia de Cuba por primera vez entre 1940 y 1944. De derechas, pero necesitado del apoyo de los sindicatos comunistas para asentar su popularidad, Batista no dudó en fomentar una huelga ilegal en Bacardí. Sometió a la empresa a un tira y afloja constante. Con esta actitud se ganó para siempre la antipatía y la desconfianza de Bacardí. Para entonces, los directivos de la firma, conscientes de la inestabilidad patológica de Cuba, ya habían empezado a dotar a la empresa de personalidad en Méjico y en Puerto Rico, países en los que abrieron destilerías. Pero su compromiso cívico con Cuba permanecía intacto. En el plano político, el nuevo jefe de Bacardí, Pepín Bosch, aceptó la cartera de Hacienda en el breve periodo democrático de Carlos Príes. En su breve estancia, saneó las cuentas y combatió la corrupción. En el plano cultural, Bacardí estuvo en primera línea en los cincuenta: patrocinó a Celia Cruz y organizó el homenaje de Cuba a Ernest Hemingway tras ganar el Nobel de Literatura. Pero no se olvidaban de su lucha contra Batista: Bosch pagó de su bolsillo los entierros de los fallecidos en el asalto al cuartel de Moncada. Esta fue la primera algarada del joven Fidel Castro, en quien Bosch depositó sus esperanzas para derrocar a Batista. Tanto que le donó 38.500 dólares cuando Castro ya estaba en la Sierra Maestra. Cuando triunfó la revolución, Bosch aplaudió. Sus primeras dudas surgieron cuando acompañó a Castro a Washington -a petición de este último- y advirtió sus intenciones totalitarias. Le siguió apoyando ingenuamente hasta que el 15 de octubre de 1960, Fidel confiscó Bacardí sin contemplaciones. Por segunda vez en tres años -la primera fue con Batista-, Bosch partía hacia el exilio, y esta vez de forma definitiva. En Miami, el antaño progresista Bosch rebosó de actividad: facilitó la llegada a Florida de muchos empleados suyos, ganó la batalla judicial al castrismo acerca de la propiedad de la marca. Pero lo esencial estaba por llegar: apoyaba la lucha armada. De entrada, varios Bacardí participaron en el desembarco de Bahía de Cochinos. Bosch no desesperó y llegó a comprar un avión de caza para que bombardease refinerías de petróleo en Cuba. La CIA le disuadió de seguir adelante con sus planes. Más adelante, planeó atentados en Cuba con la ayuda de la mafia. De nuevo, la CIA se interpuso. Desde entonces, optó por el lobbying. Pero nunca más volvió a ver una Cuba libre. Y no es una referencia a la famosa bebida de Bacardí. “Los Bacardí se sintieron engañados por Castro” Diez años le ha costado al periodista Tom Gjelten escribir la trayectoria de los Bacardí, ‘Bacardi, la larga lucha por Cuba’. Entre otras cosas, por las dificultades que tuvo que sortear para investigar en Cuba. No obstante, el esfuerzo ha merecido la pena por los datos inéditos que aporta no solo a la historia de la isla caribeña, sino también a la de Estados Unidos y a la de España. -Todo empieza cuando un humilde señor de Sitges emigra a Santiago de Cuba a mediados del siglo XIX. -Eso es: Facundo Bacardí era muy ambicioso y buscaba fama y fortuna, pero no sabía dónde encontrarlas. Por entonces, en Cuba la caña de azúcar era un cultivo muy importante, pero se desechaba la melaza: el genio de Facundo fue saber utilizarla para refinar el ron. -¿Cuáles fueron las consecuencias? -Hasta ese momento, el ron era una bebida de clase baja. Gracias al ingenio de Facundo, este se pudo mezclar con zumos y refrescos. Este ron ligero no tardó en adquirir reputación en todo el mundo. -El reconocimiento planetario no tardó en llegar. -El primer premio importante fue en la Exposición de Filadelfia en 1876. Poco después, el ron Bacardí fue galardonado en Madrid y Barcelona. -Precisamente, ¿cómo compatibilizaban los Bacardí su éxito comercial en España con su independentismo? -Digamos que supieron separar el negocio de la política y repartirse los papeles. Facundo hijo era el mezclador oficial mientras que su hermano Emilio estaba involucrado en la política; el cuñado de ambos, Enrique Schueg, estaba dedicado en cuerpo y alma a la gestión empresarial. -¿Financiaron los Bacardí el movimiento independentista? -No lo creo, porque en ese momento no disponían de tantos recursos. No hay que olvidar que, en sus primeros treinta años de vida, la empresa rozó la bancarrota en repetidas ocasiones. Por lo tanto, su papel era más de enlace. -¿De qué forma? -Emilio recaudaba fondos e hizo de su negocio una tapadera. Sin ir más lejos, aprovechaba sus visitas a las plantaciones para establecer contactos con los rebeldes. -¿Cómo explica el compromiso político de los Bacardí? -Quisieron estar asociados con la nación cubana. El patriotismo político y cultural siempre ha contado para Bacardí. -¿Se sintieron engañados por Fidel Castro, al que apoyaron en un principio? -Totalmente. Representaban al sector de la burguesía según el cual nada había nada que temer de Castro. Eso explica su posterior ira anticastrista. -¿Hay futuro para Bacardí en una Cuba poscastrista? -Les gustaría volver a Cuba para aprovecharse del mercado nacional. Sería un regreso más comercial que político. **********************************
  • UNA MEDIDA COSMÉTICA Y MEZQUINA

    Las expectativas acabaron en frustración. El vaticinio, lanzado desde redes sociales cercanas al Gobierno cubano, de que Raúl Castro anunciaría el sábado una flexibilización de las restricciones migratorias no se cumplió, y los cubanos seguirán sin poder salir o entrar libremente en la isla. En cambio, el presidente aprovechó su discurso ante la Asamblea Nacional para anunciar la excarcelación de 2.900 presos condenados por delitos menores, el mayor indulto en los últimos años. Se trata de un “gesto humanitario” del régimen ante la visita a La Habana, el próximo marzo, del papa Benedicto XVI. En realidad, pocos apostaban por una liberalización total de los movimientos, pero sí quizás un relajamiento de las duras limitaciones a la hora de viajar. En su lugar, Raúl Castro esgrimió “las circunstancias excepcionales” que vive Cuba por “la política injerencista y subversiva del Gobierno de EE UU” para posponer los cambios “en esta compleja temática”, que él mismo había anunciado hace meses y que llegarán en el futuro de forma “paulatina”. En juego está, dijo, “el destino de la Revolución y la Patria”. “Estas palabras demuestran que el régimen tiene mucho temor. Es lo habitual: Castro anuncia medidas, y luego siempre las está demorando”, asegura el escritor Antonio José Ponte, director del portal Diario de Cuba. “La reforma de la ley migratoria toca el centro de la política cubana, porque supone derribar las barreras que se han colocado durante más de medio siglo. A cambio, te dan esa medida de excarcelación, que es positiva, pero poco esencial para lo que está pasando y para las aspiraciones de la gente. De ahí la frustración”. El indulto afecta a 2.900 presos que han cumplido ya la mayor parte de la pena. Además, se han tomado en cuenta otras circunstancias como la edad, la salud y el buen comportamiento. Los disidentes se alegran por el anuncio, pero lo consideran insuficiente. “Es una medida cosmética y mezquina”, aseguraba en La Habana Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos, que recordaba que las cerca de 200 cárceles de la isla encierran a más de 70.000 presos. “Es una mera excusa para entretener a la opinión internacional”. La excarcelación es un gesto ante la próxima visita de Benedicto XVI La decisión, según algunas fuentes, se ha tomado a instancias de la Iglesia, que esperaba un gesto del régimen ante el próximo viaje papal a La Habana. Hay antecedentes: para la visita de Juan Pablo II, en 1998, régimen excarceló a dos centenares de reclusos. “La junta militar siempre ha tenido a bien soltar presos con motivo de la visita de un jefe de Estado”, afirma Regis Iglesias, uno de los 75 disidentes detenidos durante la Primavera Negra de 2003, que purgó siete años antes de ser desterrado a España. “Ahora es un grupo bastante amplio, y nos alegramos, pero el problema fundamental de los cubanos no se va a resolver con un indulto”. Para Iglesias, portavoz del Movimiento Cristiano Liberación, lo primero es derogar “las leyes draconianas y segregacionistas que han puesto en la cárcel a decenas de miles de cubanos. Y luego, decretar una amnistía, y no solo por delitos políticos. Hay muchos presos por delitos económicos debido a la escasez y las carencias. Yo tuve compañeros condenados a 20 años por coger un racimo de plátanos. No hay leyes justas, ni tribunales imparciales, ni garantías". “Es una medida cosmética y mezquina”, afirma el activista Elizardo Sánchez El médico Antonio Guedes, vicepresidente de la Unión Liberal Cubana, comparte esta opinión. "La mayoría de los presos que van a excarcelar posiblemente no habrían cometido ningún delito en un sistema democrático. Hasta que no se cambie un Código Penal que viola los derechos humanos y se establezca un auténtico Estado de Derecho, todo lo demás serán engañifas. El indulto es un gesto que no afecta a lo esencial. Lo que vemos es que en Cuba no se mueve nada. No hay cambios fundamentales, y los que hay, por ejemplo en el plano económico, son demasiado lentos y demasiado dispersos. En suma: no hay voluntad real de cambio, y sí miedo de parte del régimen".
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  • POR LOS CAÍDOS POR LA LIBERTAD DE CUBA

  • EEUU RECUERDA QUE DETENCIÓN DE GROSS IMPIDE ACERCAMIENTO A CUBA

    Estados Unidos recordó hoy que el encarcelamiento del subcontratista estadounidense Alan Gross por parte de las autoridades cubanas "es un impedimento" para acercar las posturas con La Habana, aunque haya habido avances por parte de ambos países. El consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, reconoció los pasos dados por las dos naciones para limar sus diferencias, como las recientes conversaciones en materia de inmigración, pero alertó de que Cuba continúa atentando contra los derechos humanos. "Si nos fijamos en las Américas, ha habido un gran movimiento hacia un mayor respeto por los derechos humanos. Nos gustaría verlo en todas partes, incluida en Cuba", dijo. "Cuando se retiene a alguien -agregó-, en nuestra opinión, injustamente y también sufriendo en términos de condiciones humanitarias, esto presenta un obstáculo. Y por eso nos gustaría ver a Alan Gross también en libertad". El subcontratista estadounidense, de 64 años, fue detenido en Cuba desde el 3 de diciembre de 2009, y condenado a quince años de cárcel por "actividades subversivas" contra el Estado cubano. Rhodes aseguró que la preocupación de Estados Unidos por la situación de los derechos humanos y de las libertades para el pueblo cubano permanece intacta y subrayó que las políticas que ha ejecutado el Gobierno de Obama respecto a Cuba siempre se han enfocado en las libertades económicas y políticas de los cubanos. El consejero de la Casa Blanca se refirió también a la represión de la disidencia cubana estos días con motivo de la celebración de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en La Habana. "Alrededor de esta conferencia ha habido algunas medidas adoptadas para acosar o para silenciar a la disidencia política (cubana), y nos gustaría ver que los países que forman parte de la Carta Interamericana velan por los derechos humanos básicos", dijo en referencia a los países del Continente reunidos estos días en la isla. La opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) denunció una oleada represiva en los últimos días para "amordazar" e "intimidar " a la disidencia interna durante la cumbre. Estados Unidos, por su parte, reiteró este martes su compromiso con el sistema interamericano como medio de promoción de la cooperación, las instituciones democráticas, seguridad ciudadana, prosperidad y respeto a los derechos humanos.
  • UN JOVEN TUVO 500 HIJOS EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

    Una doctora británica ayudó a cientos de mujeres cuyos esposos sufrierontraumas de guerra y no podían tener vida sexual: les llevaba a un hombre para procrear La Primera Guerra Mundial acabó con la vida de millones de soldados en diversas naciones. Los que tuvieron más suerte, regresaron a sus hogares para intentar recomponer sus vidas y sin grandes dificultades, como la de reanudar la vida conyugal con sus esposas, a las que no veían desde hacía años. Sin embargo, muchos de ellos sentían que ya ni siquiera podían satisfacerlas, bien por incapacidad física o porque habían quedado en estado de shock tras presenciar tantos horrores. El portal Daily Mail contó que Helena Wright, una doctora británica pionera en educación y terapia sexual, fue quien reparó en la necesidad y el abandono de estas mujeres, que veían frustrados sus deseos de ser madres y formar una familia. La solución era fácil pero controvertida para la época. Fue al final de la guerra, cuando Wright comenzó a buscar al candidato ideal para cumplir esa misión solidaria. Finalmente, el encargado fue un joven de 20 años llamado Derek, al que la doctora conoció a través de su esposa, Suzanne. Las mujeres necesitadas se ponían en contacto con Helena Wright, que les concertaba una cita con el muchacho a cambio de su promesa de silencio y 10 libras. Cada cita se fijaba de acuerdo con las fechas óptimas para concebir de cada mujer y rara vez se repetía. Para cada servicio, Derek se vestía con traje oscuro, camisa blanca, pajarita de lunares y sombrero. “Los buenos modales, su sonrisa y entusiasmo hacían el resto”, contó el periodista Paul Spicer en la publicación. De esa forma, el joven visitó a unas 500 mujeres y cada vez que un hijo suyo llegaba al mundo, recibía un telegrama de la doctora Wright informándole. (Daily Mail)
  • ¿A DÓNDE PUEDE VIAJAR SIN VISA UN CUBANO?

    MARTÍNOTICIAS.COM HA CORROBORADO LA INFORMACIÓN A TRAVÉS DE LAS PÁGINAS DIGITALES DE LOS CONSULADOS Y EMBAJADAS EN CUBA, LAS DE LOS MINISTERIOS DE RELACIONES EXTERIORES DE ESTOS PAÍSES Y EL SITIO VISADOS.COM. A raíz de la nueva reforma migratoria, los cubanos comienzan a cuestionarse cuáles son los países que no exigen visa a los ciudadanos de la isla para entrar a sus territorios, incluso en la red circulan varios blogs y sitios web que ya se han dado a la tarea de hacer las averiguaciones. ALGUNOS DESTINOS TURÍSTICOS SIN VISADO PARA LOS CUBANOS Martinoticias.com ha corroborado la información a través de las páginas digitales de los consulados y embajadas en Cuba, los ministerios de relaciones exteriores y el sitio visados.com, una web que recopila las reglas y normativas para poder entrar en la mayoría de los países del mundo. En el continente americano los cubanos pueden viajar solo con su pasaporte a Dominica, Ecuador, Granada, Haití, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, si su estadía va de 1 a 3 meses. En el caso de Europa, las naciones que hacen semejante salvedad son Bielorrusia, Montenegro, Rusia y Serbia. El continente asiático se registra como el más accesible, pues al menos diez países permiten la entrada de los cubanos sin necesidad de visa, siempre que su estancia no exceda los 30 días. Ellos son Cambodia, Georgia, Kirguistán, Laos, Malasia, Maldivas, Mongolia, Singapur, Timor Oriental e Indonesia. La república de Botswana, Guinea, Kenia y Namibia extienden el tiempo de estancia hasta 90 días, excepto Seychelles por 30 días, Togo por 7 y Uganda, cuyo visado se entrega en el momento de la llegada al país. Para viajar a Islas Cook, Estados Federados de Micronesia, Niue, Palau, Samoa, Tuvalu y Vanuatu, todas pertenecientes a Oceanía, tampoco se requiere visa, bajo la condición de que el tiempo de estancia sea de 1 a 2 meses.
  • Empeora la situación de los derechos civiles y políticos en Cuba

    La Comisión Cubana de Derechos humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) denunció este jueves que las cifras de las detenciones en 2011 expresan “el sostenido empeoramiento de la situación de todos los derechos civiles y políticos”. En “los primeros siete meses de 2010 se registraron al menos 946 detenciones arbitrarias inferiores a 24 horas o por varios días, para un promedio de 135 mensuales. En igual período de 2011 hemos documentado por lo menos 1978 detenciones por motivos políticos, para un promedio de 282 mensuales”, señala un informe de la organización. El documento afirma que, cuando han pasado cinco años del Gobierno de Raúl Castro, las cifras mencionadas son “un indicador estadístico” del “sostenido empeoramiento de la situación de todos los derechos civiles y políticos” en Cuba. También señala el texto que en el mes de julio hubo un mayor recurso a la violencia por parte de las autoridades. “La represión política se caracterizó en julio por un mayor recurso a la violencia por parte de la policía secreta y elementos parapoliciales bajo su mando, especialmente en provincias que están fuera de la vista de observadores extranjeros”, destaca el informe de la CCDHRN, liderada por Elizardo Sánchez. El documento apunta que resultaron “particularmente brutales las golpizas sufridas por mujeres y hombres que se manifestaban de manera pacífica en Santa Clara, El Cobre y Palma Soriano los días 13, 17 y 24 de julio, respectivamente”. La organización defensora de los derechos humanos mencionó el caso de miembros de las Damas de Blanco que “fueron salvajemente golpeadas y apedreadas” cuando salían de una misa en el Santuario de El Cobre por los presos políticos. La CCDHRN detalla la situación de la Dama de Blanco Belkys Cantillo Ramírez, esposa del ex preso político José Daniel Ferrer García, quien “fue apuñalada en el antebrazo, debiendo recibir dos puntos de sutura”, señala el informe. Asimismo, puntualiza que durante el mes de julio pasado ni en los dos meses anteriores, “no fue liberado ningún prisionero o sancionado por los llamados ‘delitos contra el Estado”. La CCDHRN hace saber en su informe que “todavía quedan por lo menos 67” personas sujetas a “condenas por motivaciones políticas, de ellos 17 bajo la conocida figura de ‘licencia extrapenal”. ***************************
  • EL ANDARÍN CARVAJAL ENTRE LA LEYENDA Y LA HISTORIA

    Se llamó Félix Carvajal de Soto pero pocas personas conocían su verdadero nombre aún durante su vida, menos personas sabían dónde y cuándo había nacido. Después de su muerte, con más oscuridad que la que merecía, no pocos dudaron que el mitológico Andarín Carvajal hubiera existido realmente. No es fácil reconstruir la historia de su vida. No existen datos suficientes, ni con la credibilidad necesaria, provenientes de una época en que aportó más indiferencia que interés a su cautivante vida. Las historias del propio Carvajal, aumentadas, embellecidas y dotadas de un optimismo monumental, quizás un elemento imprescindible en un soñador que siempre apuntó a una fugaz estrella, complican la tarea de separar el cuento del relato. En los últimos años han salido plumas oportunistas que han canibalizado la historia de nuestro héroe, para adaptar los hechos de su vida a los intereses del régimen en la isla. Son los historiadores mercenarios que tienen como mandato cambiar la historia. Esos panfletos contribuyen a hacer la niebla más espesa alrededor de nuestro personaje de hoy. Pero, a pesar de todo el tizne que tiene el cristal, vamos a mirar a través de él y acercarnos a la vida del Andarín Carvajal. Vamos a identificar cada información conjugando los verbos saber, decir o contar, como en se sabe, se dice o se cuenta. Un andarín, ustedes dirán, que es el que anda mucho y eso, técnicamente es cierto. Pero andarín se le decía en el siglo XIX y la primera parte del siglo XX, a los corredores de fondo o distancias largas así como a personajes que hacían exhibiciones, generalmente en ferias que iban de pueblo en pueblo, dotados de habilidades y resistencia para cubrir grandes distancias a pie y en poco tiempo. En el Diario la Nación de Buenos Aires, periódico del que era corresponsal, José Martí escribió el 15 de abril de 1888 lo siguiente: “Los andarines, con ojos vidriados o a medio cerrar, dan vuelta sobre vuelta, encorvados, chupados, pegada a la piel del vientre el esternón, con las medias blancas salidas por debajo del gabán, como dos huesos”. Se sabe que Félix nació en La Habana, cerca de la bahía, en Águila entre San Lázaro y el mar. También se sabe la fecha de su nacimiento. Se ha publicado, en numerosos medios que el andarín había nacido el 18 de marzo de 1875. Sin embargo, en el único documento en el que ha sido constatada su fecha de nacimiento, su carné del Ministerio de Defensa, se consignaba que había nacido el día 16 de enero de 1866, dos años antes de estallar la Guerra de los 10 Años. Dicho carné se cita en un reportaje que sobre su muerte, publicó la revista Bohemia en su número de enero 30 de 1949. Carvajal había muerto 3 días antes, el 27 de enero de 1949. Tenía pues, al morir, 83 años y 11 días. Los distintos escribidores siguen copiando la inexacta fecha de su nacimiento, no les vale la pena un poco de investigación. Cuando murió Félix Carvajal, ocupaba el cargo de Auxiliar de Administración de Clase Tercera de la Dirección de Propaganda de la Junta de Defensa Civil del Ministerio de Defensa de la República de Cuba. Por cargar con ese extenso título, con uniforme y todo, le pagaban 60 pesos al mes. Un salario modesto en los años 40s, pero no de miseria, sobre todo para un hombre solo, que además, suplementaba su economía con los productos de una huerta que tenía. Se sabe que la familia Carvajal, buscando mejores horizontes, se mudó para San Antonio de los Baños y fue en la villa del Ariguanabo que el Andarín aprendió varios oficios, principalmente el de barbero y le tomó el gusto a correr y corrió y corrió. La profesión que ha identificado a Félix a través del tiempo es la de cartero, pero parece que la función de cartero no la ejerció a tiempo completo y solo lo empleaban de cartero en temporadas como las de Navidades. Se dice que Félix Carvajal fue un Mambí y participó en la Guerra del 95, se cuenta que fue correo de los patriotas y que participó en diferentes labores revolucionarias teniendo que salir del país, por su apoyo a la lucha independentista. Se dice también que estuvo exilado en Tampa y que una hermana suya se quedó a vivir en esa ciudad floridana, refugio de tantos cubanos que han combatido la tiranía antes y ahora. Esto último, lo de su hermana viviendo en Tampa si es cierto, en 1946, su hermana Antonia vivía en Tampa y la correspondencia con ella fue encontrada en la casa de Carvajal a su muerte. Se cuenta que regresó a Cuba en una expedición armada y combatió hasta que terminó la Guerra del 95. Carvajal batalló durante largos años por el reconocimiento a la condición de veterano de la Guerra de Independencia para cobrar la reducida pensión pero jamás aportó pruebas fehacientes y nadie le hizo caso. Lo único que pudo conseguir, recién cumplidos los 70 años, fue la plaza de ordenanza en el Ministerio de Defensa. Como dijimos, fue en San Antonio de los Baños que de una forma autodidacta, comenzó a preparase para su carrera de andarín, sin técnica, sin método de entrenamiento y sin entrenador. Un hecho inesperado sacó a Félix del anonimato, en el mes de noviembre de 1883, ocasión en que llegó a San Antonio de los Baños el trotamundos español Mariano Bierza, uno de los más famosos andarines del momento, quien realizó varias demostraciones por los alrededores y lanzó el consabido reto a todos los hombres presentes. Ni corto ni perezoso, el paladín local recogió el guante lanzado por el hispano y acordaron verse las caras al día siguiente, a las 7 de la mañana en punto. El pueblo entero se presentó en la escena cuando a la hora pactada se presentaron los corredores. La prueba era darle vueltas corriendo al parque del pueblo. Bierza, totalmente extenuado, abandonó la carrera a eso de las 5 de la tarde mientras que Félix detuvo su carrera a las 7 de la noche. La multitud paseó en hombros al ídolo local y por esa puerta entró el Andarín en las justas internacionales. Mientras que los coterráneos de Carvajal celebraban su éxito, el director del periódico local, El Rápido, de nombre Juan Manuel Castañón, publicó en la edición del día siguiente: “Ese zángano nombrado Carvajal está bueno, no para correr las calles del pueblo, sino para barrerlas”. Armado de una fusta de cuero, el Andarín llegó a la redacción y, sin mediar palabras, golpeó varias veces al ofensor. El juicio no alcanzó mayor importancia, porque, todo el pueblo, incluido el propio juez, rechazaban la afrenta pública. De vuelta a La Habana, el Andarín se convirtió en un personaje popular que los capitalinos veían pasar trotando, con su atuendo de pantalones cortos, medias largas de lana y gorra al mismo tiempo que hacía sonar constantemente un silbato para llamar la atención. Un día llegó a sus oídos que los Juegos Olímpicos de 1904 se celebrarían en San Luis, en EE UU y decidió que él iría a competir en el maratón olímpico. Carvajal no tenía medios económicos ni contaba con los recursos y el reconocimiento de atletas conocidos como los esgrimistas Manuel Días y Ramón Fonst que ya a los 16 años, habían ganado las primeras medallas para un ibero americano con oro y plata en los Juegos Olímpicos del 1900. Pero Carvajal no se amilanó, optimismo es lo que le sobraba al Andarín, se puso a hacer exhibiciones y a pasar el sombrero y reunió suficiente dinero para embarcarse en un carguero que lo dejó en el puerto de New Orleáns. Dicen que allí perdió el dinero que tenía jugando a los dados y se quedó sin el necesario para continuar viaje. Cuentan en una versión, que viajó a pie, durante 10 días, de New Orleáns a San Luis y en otra, que lo fueron llevando por carretera. Ambas versiones lucen poco creíbles. Por la distancia entre ambas ciudades, el viaje caminando nos luce muy largo, aún para el Andarín y en 1904, no había tantos automóviles haciendo el viaje entre las dos ciudades. Hay una tercera vía que nos luce más factible. El Mississippi. Con el entusiasmo de Félix, bien hubiera podido convencer a alguien que lo llevara por el inmenso río que une las dos urbes. Por cierto, ese año se cumplían ya 20 años de que Mark Twain había publicado las Aventuras de Huckebberry Finn con su viaje por el Mississippi y quizás el Andarín se lo hubiera leído. Carvajal aunque era un gran atleta nunca había participado en competencias de ese tipo ni conocía la técnica o las reglas. Se presentó en la línea de partida vistiendo pantalones largos y pesadas botas de cartero. El público asistente y parte de los competidores lo recibieron con burlas y risas al percibir su estrafalario atuendo. Sin embargo, el gran lanzador de disco de EE UU Martin Sheridan lo ayudó y le recortó los pantalones para que pudiera moverse con más soltura. En un día con una temperatura por encima de los 32 grados centígrados y con un trayecto pedregoso y polvoriento, Carvajal, sin conocimiento ni técnica salió a competir. Este episodio se ha adornado de diferentes formas pero el espinazo de la historia es que Félix iba marcando el paso después del Kilómetro 25 (algunos dicen que después del 35) y, sintiendo hambre (y aquí otros dicen que no había comido por largo tiempo) vio, por primera vez, un árbol de manzanas y se detuvo a comer manzanas. Las manzanas verdes le produjeron fuertes dolores de estómago y lo obligaron a parar varias veces, pasándolo 4 corredores y llegando en 5º lugar. El ganador de la carrera, el estadounidense Fred Lordz, fue descalificado más tarde por comprobar que parte del recorrido lo había hecho en camión. Carvajal llegó cuarto fuera del podio. Lordz fue suspendido de por vida pero perdonado mas tarde y, en el 1905 ganó el Maratón de Boston con 2:38:25. Al ganador legal de la carrera, Thomas Hicks, sus amigos le habían suministrado, durante la carrera un batido generador consistente en clara de huevo, sulfato de estricnina y coñac. Se le acusó pero la acusación no prosperó y Carvajal se quedó sin el bronce. El caso de Hicks pudiera ser el primer caso de dopaje en la historia e hizo que la FAA (Federación Atlética Americana), aconsejada por médicos, comenzó a prohibir el uso de drogas en competencias. Se sabe que Carvajal regresó a EE UU al año siguiente y conquistó la medalla de bronce en el Primer Maratón del Missouri Atlhetic Club, efectuado también en San Luis el 6 de mayo de 1905 y ganado por el estadounidense Joe Forshaw. Al año siguiente, en 1906, Carvajal supo que se celebrarían otros Juegos Olímpicos, esta vez en Atenas. El Andarín encontró los mismos obstáculos económicos que había encontrado para la cita de San Luis y aplicó a la nueva situación el mismo remedio. Comenzó a hacer exhibiciones públicas, tocado con su indumentaria de andarín y haciendo sonar su inseparable y ya notorio silbato. Se cuenta que el paso del Andarín era seguido por docenas de chiquillos y al concluir las agotadoras jornadas de hasta 10 horas diarias, visitaba los comerciantes y directivos de instituciones privadas para recabar su cooperación económica. Y un buen día, Félix empacó su maleta y partió en un vapor para Grecia. Vamos a dejar a nuestro andarín por un rato, navegando hacia tierras helénicas y vamos a esclarecer cualquier duda sobre estos Juegos Olímpicos de1906. Hubo Juegos Olímpicos en 1896, en el 1900, los del 1904 en San Luis con las manzanas de Carvajal, luego en 1908, en fin cada 4 años celebrando cada Olimpiada. A los juegos del 1906 en Atenas se les llamó Juegos Intermedios y eran parte de un nuevo itinerario que contemplaba hacer Juegos, también cada 4 años, pero que cayeran entre los Juegos Olímpicos internacionales que organizarían en distintas ciudades. Los Juegos Intermedios serían ofrecidos, en todas las ocasiones en Atenas, Grecia. Esto trajo una lucha entre el comité olímpico griego y Pierre de Coubertin, fundador y presidente del Comité Olímpico Internacional (COI). Queriendo los griegos hacer los Intermedios y el Barón presionando por el formato que hoy tenemos. Pues bien, los Juegos Intermedios se hicieron ese año y fueron un éxito pero, aunque se otorgaron medallas, el COI no las reconoce. ¿Y qué pasó con nuestro andarín al que dejamos navegando rumbo al Pireo? Bueno, llegó Félix a Atenas pero tarde, llegó 3 días después de que el maratón había tenido lugar. Pero se dice que esto no fue obstáculo para que nuestro peripatético personaje hiciera exhibiciones y entrara en competencias en varias ciudades del antiguo continente. Se cuenta que compitió en Santander, San Sebastián, Madrid, Barcelona, Burdeos, Saint Nazaire, París, Marsella, Génova, Milán, Pavía, Monza y Roma. Ya de vuelta en cuba, se sabe que Carvajal doblegó al estadounidense Shelton dándole vueltas a los terrenos de pelota de Carlos III en marzo del 1907. Se dice que en 1928 le dio 4,375 vueltas a la Manzana de Gómez durante 6 días con 6 noches, alimentándose solamente de jugo de naranja. Se sabe que recorrió, entre el 1º de enero al 23 de septiembre de 1930, la distancia de la Carretera Central desde Guane hasta Santiago de Cuba. No todas sus actividades tuvieron ese glamour, en su vida hizo muchas exhibiciones en los carnavales y se paseó, como hombre sándwich, con carteles en pecho y espalda para ganarse unos pesos. Antes de ser ordenanza del Ministerio de Defensa fue portero del Hotel Inglaterra. En enero de 1949 hizo su última exhibición pública en el Estadio del Cerro cuando, después de acompañar a pesar de una hernia que padecía, al argentino Gerrero en una circunvalación de La Habana, se lanzó al terreno y dio varias vueltas haciendo sonar su silbato. Los aficionados, puestos de pie, lo aplaudieron por varios minutos. El Andarín exclamó ‘para que vean que todavía corro”. Tres semanas más tarde moriría víctima de una embolia fulminante a los 83 años. Los escribidores del régimen han escrito que Carvajal vivía bajo el puente de La Lisa, para bajarle el piso a nuestro hombre y tratar de equipararlo en miseria a gran parte de nuestro pueblo de hoy. Pero el artículo de Bohemia que cité, es explicito y prolijo en detalles. Carvajal vivía en una pequeña y muy modesta casa que tenía en una parcela de alrededor de una manzana de superficie y que él llamaba con típica pompa criolla, “mi finca”. Pagaba un alquiler de $10.00 al mes por el terreno y tenía además un viejo automóvil al que mantenía inmaculado. Carvajal cultivaba calabazas, limones, plátanos y otras verduras y hortalizas, las cuales vendía. Pero no era buen vendedor o negociante y regalaba parte de su cosecha a sus vecinos y amigos. No es el arte de la negociación parte inherente de hombres que viven literalmente a la carrera, ni la paciencia es característica de los andarines. El 27 de enero de 1949 una vaca propiedad del jamaicano Alejandro Ayen entró en la finca de Carvajal y comenzó a comerle un plantón de fresca hierba guinea que el andarín tenía sembrada. Carvajal amarró la vaca y desafió al jamaicano a que viniera a sacarla. El disgusto de la bronca le causó la embolia y cayó fulminado. Bohemia describe las pertenencias de Carvajal en su austera morada. “Al pie de su cama cuelga una gran bandera cubana descolorida. Sobre la bandera, colocadas cuidadosamente, las medallas que había ganado en competencias internacionales. Debajo de la enseña nacional las copas y otros trofeos” que dan validez a lo que contaba y a lo que se decía. Sobre la cama hay un letrero que dice: “Esta cama fue comprada por el Andarín Carvajal en el año 1905 en Valladolid, España. En ella nació la Marquesa de Balboa. El colchón es de lana de camello”. No cabía duda, dormía en noble lecho este trotamundos pintoresco, quien detrás siempre de una estrella, corrió, corrió y murió libre.
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